Año 13. Para los supersticiosos sonaba bueno o malo
dependiendo del interés puesto en la premonición. Sin embargo, para bien o para
mal, ya es historia y ahora es momento de hacer balance de lo más significativo
y pensar en el año que empezamos, siempre con propósito de enmienda de aquello
que hemos hecho regular y afán de mejora para aquello que ha ido bien.
En este sentido y reflexionando sobre los
acontecimientos políticos más relevantes en nuestra región durante el 2013, pese
a mi optimismo, ilusión y esperanza, no puedo sino echarme las manos a la
cabeza, indignarme y llenarme de rencor.

